martes, 30 de junio de 2009

PASEANDO POR EL PUERTO

La tarde calurosa invitaba al paseo, la proximidad del puerto nos atrajo como un imán y como es habitual con los amigos y parientes que vienen de Castilla y León, al final terminamos hablando de diferencias y de consecuencias.

Se me quejaba mi interlocutor de que por qué los rótulos de calles e incluso los folletos no venían en los dos idiomas oficiales, Castellano y Catalán, y hasta me hacia notar que en algún momento se daba preferencia al inglés antes que al Castellano. Yo, tratando de quitar hierro al tema lingüístico, procuraba hacerle notar que una cosa era el proceso oficial y otro el sentido práctico que empleaba el pueblo expresándose en los dos idiomas con facilidad, pero empleando casi siempre el castellano para su vida normal. No había manera de ponernos de acuerdo y, entre observar a los numerosos manteros que poblaban la pasarela del puerto y admirar la extraordinaria visión desde el Maremagnun, nos acomodamos sin dejar de opinar de las Autonomías que nos interesaban.

¿Que cómo esta el asunto de las financiaciones? Yo, lerdo en el tema, me dejé llevar por los números y las estadísticas, pero me di cuenta que hay dos tendencias muy claras: Cataluña reclama reintegros en consonancia con los impuestos que ingresa a las arcas del Estado y Castilla León reclama por las necesidades de cada autonomía, tomando como base la extensión y las necesidades de una población envejecida y dispersa.

Aquí intercambiamos puntos de vista, yo con el corazón dividido no pongo especial empeño en inclinar la balanza para ninguno de los dos lados, pero mi pariente esgrime con fuerza y contundencia una inapelable compensación por la gran sangría sufrida por la emigración hacia las zonas más ricas de la península y de la cual se habían favorecido al recibir una mano de obra joven que sumó sus esfuerzos para hacerlas mas prósperas.

Mi silencio debió notarse dado que me incluyo entre los que salimos buscando horizontes más favorables pero de todos modos me atreví a contrarrestar su argumento haciéndole ver que a pesar de los años y los cambios de régimen Castilla León sigue perdiendo población joven, lo que significa que no se crean puestos de trabajo y esto en la autonomía más grande de España no dejaba de ser una paradoja. Algo no funciona, le dije, si en lugar de ponerse a la altura de los que van delante, lo que se pretende es hacerlos frenar para que no se destaquen tanto y subirse al furgón de cola. Ahora el silencio estuvo de su parte para añadir al final: ¡Qué me vas a decir, si mis tres hijos están trabajando fuera de nuestra autonomía porque al terminar su carrera no han encontrado otro camino!

Aquí a punto estuvimos de ahogarnos en cerveza brindando por nuestra querida tierra, pero con la conciencia clara de que si Castilla y León no se pone en marcha terminará siendo una gran residencia de jubilados y seguirá arrastrando la imagen de explotadora y pedigüeña ante las del resto de España.

Al final le comenté que la doctora que nos atiende a través de la Seguridad Social también es de Salamanca y que muy a su pesar también dejó nuestra tierra para poder trabajar, y lo que es más llamativo es que una carrera como la de medicina, le cuesta a la comunidad de Castilla y León un montón de euros para que luego el rendimiento de su trabajo beneficie a una comunidad distinta a la que invirtió el dinero y todo por falta de previsión.

Dimos la charla por concluida pues al llegar la noche el cambio de gente en el puerto no lo hace muy seguro y, camino de las Ramblas, nos dejamos engullir por el metro. Una vez dentro le hice observar: ¿Cuál es el idioma que domina sobre los demás?

jueves, 25 de junio de 2009

LA MUERTE DE UN PROSCRITO

¿Dónde está la iglesia que clama contra la ley del aborto? ¿Dónde está la curia de Roma que cuando murió Teresa de Calcuta a poco peregrina de rodillas rezando por ella en la plaza de San Pedro? ¿Dónde están los partidos catalanes, deseosos de levantar la bandera reivindicadora ante cualquier atisbo diferenciador? ¿Qué hace el propio gobierno Catalán ante la muerte de su hijo predilecto, homenajeado con todas las cruces y diplomas existentes? ¿Cuál es el reflejo en la prensa escrita que clama por las injusticias y las desigualdades cuando es menester y se rasga las vestiduras ante una juventud falta de ideales y sólo adicta al botellón? ¿Dónde está, en fin, la sensibilidad y la equidad de la información de los que se dicen victimas por falta de otras noticias?

Claro que tratándose de un hombre que abandonó la disciplina jesuita, que él solo salvó a millones de indios del hambre y la miseria, que demostró a la sociedad de naciones que si se quiere se puede acabar con la hambruna en el mundo, que posiblemente con su labor rescató de la muerte más niños que la ley del aborto, que con su vida pobre y austera no dio pie a noticias escandalosas y que, por otra parte, sin renunciar a nada se consideró ciudadano del mundo, no deja de ser un hombre sin interés periodístico, aburrido y poco fotogénico, no sé por qué me extraña el poco eco que ha tenido en la prensa y la poca rentabilidad que puede generar.

Dediquémonos al último fichaje del Real Madrid, ése si que vende, además monta escándalos acostándose con lo más conocido del mundo de la prensa rosa, y él solo cobra más que todo lo invertido por el aburrido Ferrer en la India, eso si que es un ídolo y lo demás son gaitas, pero eso sí, cuando nuestro hijo intente imitar al Ronaldo de turno, o cuando nuestras hijas se sitúen a la altura de las de la prensa rosa, clamemos contra la pastilla del día después y los preservativos, maldigamos el consumo de alcohol y otras sustancias; démonos a todos los diablos por la desvergüenza que tiene una juventud sin valores y sobre todo acudamos al fútbol y gritemos como posesos para que nuestros ídolos estén contentos.

Sigo perplejo por el poco eco que ha tenido en la prensa la noticia de la muerte de Vicente Ferrer, no acierto a comprender como puede ser que se le dé tan poco valor informativo a la muerte de tan irrepetible personaje del que todos tendríamos que sentirnos orgullosos, no me cabe en la cabeza la desgana informativa que se aprecia ante un acontecimiento como es la desaparición de un líder que aupado por el pueblo hizo claudicar al gobierno que lo expulsó, no me cabe en la cabeza que se ponga sordina a un hecho tan relevante y pongan decibelios a noticias de rastrera condición, no me cabe en la cabeza que seamos tan necios y tan mezquinos como para no valorar y hacer valorar la vida y obra de un hombre que de haber nacido en otra tierra estaría hoy a la altura de Gandi o Teresa de Calcuta.

No me sorprende tanto el comportamiento de la oficial Iglesia Católica, ya que la no permisibilidad del hijo descarriado ha quedado siempre presente en cuantas ocasiones ha sido necesario manifestarlo, supongo que para que no lo contrapongamos con la Iglesia de los pederastas que amparados bajo su manto siguen impartiendo ejemplo de fidelidad.

martes, 23 de junio de 2009

DE LA LECHE MIGADA A LA COCA Y EL CAVA

La noche llegaba a su fin, quedábamos solo unos pocos, los más veteranos de la pandilla; la montaña de cajas, muebles y andrajos habían ardido a lo largo de unos minutos interminables durante los cuales todos chillábamos, cantábamos y después saltábamos por encima de las brasas para dar muestras de nuestro valor. Ahora cuando los últimos rescoldos no pueden ser resucitados e inician su mortecina desaparición nos hemos quedado solos unos cuantos amigos recordando los distintos lances que durante más o menos un mes hemos tenido que vivir.

El regato de Sabadell había sido un escondite estupendo que poca gente conocía y el hecho de contar con una alcantarilla tan próxima a la desembocadura nos había permitido vigilar sin ser vistos y la forma de entramar la madera nos había resultado un éxito. Yo había conseguido un trinchero y dos sillas y mucho me costó convencer a la vecina que quería deshacerse de ellos de que los guardara hasta el día de la hoguera porque no teníamos sitio donde meterlos, la constante visita de los miembros de la pandilla consiguió su propósito y a la hora de incorporarlo a la hoguera fue como sacar un santo en andas para incorporar el mejor trofeo a la colección de trebejos que teníamos apilados en medio de la calle.

La dosificación de los escasos recursos que teníamos destinados a pirotecnia habían hecho de la noche un ejercicio de equilibrio consumista de primera línea y sólo unos pocos habían guardado alguna munición para última hora. Habíamos funcionado como un equipo, cada uno tenía su cometido y entre todos habíamos conseguido el final deseado. Durante aquellos días la casa de cada uno era la casa de todos, lo mismo daba si era la hora de comer, la de dormir o la sestear, había que almacenar, recoger o trasladar sin que se enterasen los de la calle de al lado y lo habíamos conseguido a base de esfuerzo, estrategia y dedicación; nos conocíamos todos como si fuéramos miembros de la misma familia y eso hacia de la calle la sala de estar y el patio del recreo de todos los vecinos.

La voz de mi madre desde la ventana reclamando mi presencia daba por finalizada aquella noche de por sí interminable que dejó mi cara tiznada y roja, las pestañas y el pelo chamuscados y las ropas dispuestas para un disfraz de carbonero sin tenerlas que retocar; el decir de mi madre era que parecía venir de una batalla y no creo que se alejara mucho de la realidad.

Al final cuando derrengado en un sillón no acertaba ni a lavarme, el olor a canela y leche migada obraban el milagro de la resurrección; mi madre como cada año nos tenía preparada una sorpresa: una hermosa fuente de barro llena de leche migada espolvoreada de canela y con la temperatura justa para poder considerarse fría. En ese momento sí que podíamos decir que la noche de San Juan había llegado a su fin.

Ahora cuando paseo por Barcelona y me doy cuenta de que la noche de San Juan lo que menos tiene son hogueras de trastos viejos, que las fiestas son particulares, que los petardos empiezan a sonar un mes antes y, sobre todo, que los niños no son más que meros espectadores o como mucho ejecutores en la quema de algún petardo, no puedo por menos de recordar los tiempos en que resultaban un ejercicio de integración vecinal haciendo de esta celebración una fiesta popular y compartida. Si a esto añadimos que la leche migada se sustituye por Coca y Cava, cualquier comparación es una mera coincidencia.

¡Qué buena estaba la leche migada, fría, con canela, una corteza de limón, azúcar y... el cariño de mi madre!

sábado, 20 de junio de 2009

LA OTRA CARA DEL ESPEJO

La noticia: Con un gran despliegue de medios, setecientos policías, numerosos vehículos y no sé cuantas cosas mas se ha conseguido desmantelar una ingente cantidad de talleres clandestinos en Mataró, ¡la cantidad de chinos que estaban trabajando allí! Más de cuatrocientos estaban en unas condiciones muy precarias y trabajaban doce horas diarias por un salario de 20 Euros diarios; 600 Euros al mes.

Esto me ha hecho recordar cuando en otro tiempo yo visitaba Galicia con asiduidad y en muchos pueblos y barriadas se trabajaba en casa (no se decía clandestinamente) para una empresa que nacía entonces y a la que luego se ha conocido con el nombre de INDITEX. Confeccionaban sobre todo batas de estar en casa para la venta en mercadillos, la propia empresa facilitaba si era necesario un dinero para conseguir el utillaje propio para trabajar dando facilidades para reintegrar el préstamo.

De aquel trabajo vivían muchas familias y se mantenían muchos pueblos, se consideraba una bendición poder sacarse un sueldo de esa manera, aunque todo el mundo admitía que la irrisoria cantidad que se pagaba por cada una de aquellas prendas hacían de aquella dedicación un “trabajo de chinos”, más si se tiene en cuenta que había gente que empleaba a otra gente para conseguir mayor rendimiento.

Si en aquellos tiempos a alguien se le hubiera ocurrido lanzar setecientos policías para desmantelar aquellos talleres se habría armado la de San Quintín, argumentando la gran cantidad de carencias que se tapaban con aquel trabajo y la imposibilidad de hacer cualquier otra cosa para sustituirlo.

Cuando llegué a Barcelona era muy normal que las familias emigradas trabajaran en casa para talleres de la propia barriada, un trabajo miserable valorado por horas pero suficiente para completar los ingresos principales. A nadie se le habría ocurrido darle el tratamiento de explotación.

Ahora se da el caso de que los chinos obligados a dejar de trabajar en los talleres de Mataró se están ofreciendo a cualquier mafia que los quiera contratar porque no tienen otro medio de vida. Nadie ha previsto que tienen que comer trabajando lo más honradamente posible y que lo que para nosotros puede ser una cantidad ridícula para ellos era mas que suficiente, acostumbrados como están a un bajo nivel de ingresos.

Otra de las cosas que sorprende es que se definan como talleres clandestinos cuando todo el mundo conocía su existencia y se veía con normalidad la carga y descarga de furgonetas así como los grupos de trabajadores que algunos ratos merodeaban por parques y plazas más cercanos a su taller.

Yo no quiero defender el trabajo ingrato ni denigrante pero sí considero que dentro del despliegue policial tendría que haber intervenido un equipo social que aportara soluciones para el futuro de estos emigrantes y que no quedaran, como están, en un callejón sin salida.

Se dice que era ropa para vender en mercadillos pero no se dice que también había ropa para tiendas de firma de cuyos márgenes nadie quiere opinar. Se habla también de competencia desleal pero mucho me temo que esto no sea lo mismo que limpiar el polvo con unos zorros, al golpear en un sitio sólo se consigue que el polvo se deposite en el otro extremo, es de prever que los mismos talleres aparezcan en cualquier otro lugar y con los mismos operarios. Los más perjudicados como siempre son los más débiles a los cuales nadie presta la más mínima atención.
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Señores, seamos realistas y recordemos que la mayor fortuna española, la de Amancio Ortega y su ex esposa, se cimentó con trabajos de este tipo, nadie se ha echado las manos a la cabeza y a nadie se le ocurrió en su tiempo desmantelar talleres clandestinos ni cosa parecida, sólo cuando decidió fabricar en países asiáticos porque le sale mas barato alguien se atrevió a poner el grito en el cielo.

Una vez más nuestras autoridades van por detrás de las necesidades.

lunes, 15 de junio de 2009

LOS ZAGALES QUE YO CONOCI (Cuento infantil)

Cuando yo iba al pueblo me daba rabia no saber silbar igual que aquellos zagales que de esta manera llamaban a su perro, hacían volver a una vaca o llamaban la atención de un vecino de acarreo. Yo les tenía una envidia infinita, ellos podían dirigir el trillo, el carro, el ganado hasta el abrevadero, recogían los chotos del charaiz y hacían mil y un trabajos igual que los mayores sin que nadie les dijera nada.
Su piel era negra por lo curtida, escupían dardos salivares entre unos labios resecos y escamados sin que les quedase ningún resto prendido en sus ropas. Se reían de mí porque no podía con los costales de grano y ni siquiera podía medir con el celemín y mucho menos con la media fanega, y no digamos cuando me hacían víctima de sus luchas que (ellos llamaban vueltas) entre la parva de la era; sus manos como zarpas hacían presa en mi enclenque musculatura y yo no veía manera de deshacerme de aquel manojo de tendones que se me venía encima envuelto en calzones de pana atados con cuerdas.
Las abarcas colgadas de una encina las mas de las veces habían conseguido que los pies mantuvieran una dureza natural que les permitía anclarse en tu pantorrilla que resultaban esmeriladas para una temporada si tratabas de desasirte.
Yo regresaba a Salamanca queriendo ser como ellos, fuertes, incansables, capaces de dormir bajo un carro para no perder tiempo y estar en el corte al ser de día, comer aquellas patatas “meneás” como desayuno, trepar a la fruta nada mas empezar a “Pintar”, conocerse todos los nidos para chupar los huevos, ir a ranas por todas las charcas y a tencas en tiempo de veda; en definitiva, ser suficientes para auto alimentarse del medio natural.
Aquellos zagales incluso tenían facilidad para el camuflaje cuando el maestro los buscaba desesperado por las eras porque no acudían a escuela, hablar con los padres era un tejer y destejer razonamientos para no llegar a ningún resultado y el pobre hombre se daba a todos los Santos para que aquellos mozalbetes conocieran otros modos y tuvieran otros medios de vida.
Las reginjonias y los alegatos eran variados pero todos tenían un trasfondo común, la aportación de los niños era imprescindible en una casa de labranza para sacar adelante la hacienda y si la casa no medraba de poco le servirían los estudios, al fin y al cabo pocos en la familia sabían las cuatro reglas y un poco de escribir y habían salido adelante, para ir detrás del arado no hacia falta contar mucho.
El paso del tiempo hizo que aquellos zagales emigraran a las grandes ciudades, acogiéndose a mil trabajos con jornadas interminables, todo les venía bien y a nada hacían asco, más de una vez se acordaron de su maestro y de lo bien que les hubiera venido hacer un hueco entre las múltiples ocupaciones.
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De la mano de su nieto uno de aquellos zagales ha reparado en un periódico en el que se hace referencia a la explotación infantil, el niño también se ha sorprendido con la foto que ilustra el reportaje: un pequeño africano haciendo adobes. Con cierto desdén el niño pregunta al abuelo:

- Abuelo: ¿ África está muy lejos.......?
- No, mi niño no,....... apenas una generación.

jueves, 11 de junio de 2009

CON EL SOL EN LAS ESPALDAS

La plaza mayor en el ángulo de la calle Concejo tiene la particularidad de recibir los primeros rayos del sol salmantino; el día es primaveral, los rayos de sol caen oblicuamente y la plaza encuadrada desde el arco de la calle ofrece un magnifico contraste.

En la parte derecha está la exposición de las maquinas de coser Alfa, con una luna que cubre prácticamente toda la fachada; a la izquierda, creaciones Viñuela, tienda de moda para la mujer; en primer término la terraza del Plus Ultra. El buzón de correos en la perpendicular del arco parece querer marcar dirección de entrada y salida al recinto más armonioso de España, los tebeos de Rivas empapelan la fachada del portal que da paso a la pensión de estudiantes y la ferretería de Arsenio Iglesias mantiene sus escaparates con sus dorados colgadores de siempre pero con nuevas cacerolas para la cocina. Detrás de estas bambalinas, la plaza mayor refulgente da a contra luz una imagen casi irreal por lo perfecta dejando ver en su foro un hormigueo de gente que se mueve perezosa.

En la base de cada columna de los soportales unas figuras diminutas vestidas de negro se inclinan sobre sí mismas recibiendo los rayos del sol sobre las espaldas, mueven los brazos frenéticamente, un palmoteo rompe cada cierto tiempo el devenir de las manos, y un sonido seco y contundente marca las distintas partes en que está estructurado su cometido; un tarrito de cristal es abocado sobre un pequeño cepillo con mango que inmediatamente impregna el zapato que llegó indeciso hasta la jurisdicción del encorvado servidor, después la cajita marca “Búfalo” es lamida por otro cepillo que a su vez extiende la crema por los zapatos que llegaron apergaminados y salen restaurados por las anilinas mejor aplicadas en una puesta en escena inmejorable. Como punto final el cepillo de cerdas naturales, al que se le imprime una velocidad endiablada, se desliza por toda la superficie de cuero, cambiando de dirección sin que la vista pueda seguir un movimiento que físicamente parece imposible, después la gamuza pone la firma a una obra de restauración casi perfecta, que podría definirse como trabajo de autor.


Con un “Servido el señor” y después de retirar los cartoncillos que protegen los calcetines del interesado y recompuestas las vueltas de los pantalones, una mano teñida de mil tinturas da por sentado un trabajo bien hecho. La satisfacción del interesado, el marco incomparable de la plaza mayor, el desparramar la vista para ver a quien le vio y admirarse los borceguíes hacen que los primeros pasos del cliente parezcan ser dados exclusivamente para lucir unos zapatos devueltos a la actividad de los días de fiesta cuando ya parecían destinados a ocasiones de medio pelo.
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La calle tal como era en la década de los sesenta
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A Manolo “El Múcheres” no le da tiempo casi a respirar, el día es frenético, los clientes hacen cola y los más indecisos son llamados como por encantamiento para que no pierdan la oportunidad del sitio que les brinda. Él sabe perfectamente vender su servicio como signo de distinción, haciendo de ello emblema y marca de buen estatus económico, no dudando en poner en evidencia una respuesta negativa.

Mientras tanto un uniformado empleado del Ayuntamiento ha dejado encharcada la adoquinada calle Concejo en los aledaños de la plaza mayor y el carro de los helados “El Valenciano” ha ocupado su sitio delante del buzón de correos donde permanecerá todo el verano.
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Estado actual de la calle vista desde el otro lado.
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El cielo se rompe con estruendo, dejando estelas blancas al rasgar el azul intenso en que está envuelta la plaza mayor; un vendedor ambulante pregona el buen hacer de D. Nicanor, el que toca el tambor, y el barquillero con rueda de la fortuna al hombro parece no tener prisa mientras se arremolinan los chavales a su alrededor. Hoy es un día grande; es el día del patrón de Salamanca, San Juan de Sahagún, de l.96........

Este escenario ha desaparecido, de los establecimientos mencionados en este patio de comedias solo permanece el Plus Ultra, aunque reformado; el carro de los helados de El Valenciano ya no se recuesta sobre el buzón de correos, D. Nicanor desapareció, el edificio de la ferretería y los tebeos ha dado paso a uno de nueva planta y Manolo el último inquilino de la cueva de La Múcheres no nos puede contar como su madre, la que dio nombre a la cueva, enjabegaba constantemente las paredes de aquella vivienda que refulgía como las mejores del Sacromonte pero con más calor humano.

miércoles, 3 de junio de 2009

SEMANA TRAGICA, O TRAGICOMICA SEMANA LA QUE ESTAMOS VIVIENDO

La semana trágica de Barcelona de la que ahora se conmemora el centenario comenzó con la inesperada coincidencia de la salida de una mala corrida de toros en la antiquísima plaza de la Barceloneta y el momento del embarque de los soldados de reemplazo destinados a África en el amarre del mismo puerto.

Nadie se explica el motivo real de la revuelta que ocasionó tantos destrozos e innumerables muertos, pero todo el mundo apunta que la causa fue la desesperanza colectiva ante una situación a la que nadie parecía querer ni poder solucionar.

Ahora cuando veo a nuestros políticos, que no hacen mas que desacreditarse unos a otros, lanzándose toda suerte de descalificaciones sin que nadie se tome en serio el oficio por el que les estamos pagando, cuando no hacen mas que descubrirnos trampas y artimañas para camuflar gastos y justificar prebendas, cuando el destapar una miseria implica azuzar un avispero, cuando nadie nos dice para qué y por qué nos conviene en Europa y cuáles son las ventajas de que se instale allí uno u otro partido, cuando, resumiendo, se ríen de nosotros, pobres desgraciados que pagamos con nuestro esfuerzo a esta pléyade de apoltronados, me dan ganas de gritar a los cuatro vientos: ¡hasta aquí hemos llegado!

Eliminemos a tanto chupóptero y hagamos que regresen todos de inmediato pues si no son capaces de defender su puesto argumentando soluciones mal nos van a defender en el ámbito de la unión Europea, donde se supone deben estar los más preparados y los mejor informados; ¿si ni siquiera intentan convencer a los de casa cómo van a defendernos ante los demás?

Lo de la Unión Europea está vaciando de poder a los gobiernos nacionales ya que la mayoría de decisiones empiezan tomándose allí por lo que nuestros gobiernos quedarán para cuestiones domésticas y poco más, esto implica un inmenso poder económico que cada vez estará en manos de menos gente que nos manejará como quiera, imponiéndonos lo que debemos comer, a cómo lo tenemos que pagar, cómo lo debemos evacuar y con qué papel nos tenemos que limpiar.

Las multinacionales y con ellas los banqueros se apoderan de nuestras voluntades sin que nadie clame ante tanto despropósito ni se opongan ante unas cuotas de producción que están haciendo desaparecer la pequeña industria y con ellas el medio de vida de pueblos enteros que se ven obligados a abandonar sus lugares de origen, consiguiendo así una mano de obra barata y fiel a la que estrujar obligándoles a endeudarse y así conseguir que les sigan generando dividendos.

Políticos de poltrona y coche con cristales tintados, no sé que haré el próximo domingo pero si consiguiera una papeleta para haceros regresar no dudéis que ésa sería sin duda la mía, por lo menos ahorraríamos gastos.


¡Ah! ¿El tal Duran que se presenta por ciudadanos no es el mismo que tenía causas pendientes por un asunto de máquinas tragaperras? ¡Vivir para ver! (Y que los ciegos perdonen)

Este soy yo

Hace ya muchos años que las circunstancias me hicieron dejar Salamanca por motivos profesionales, instalándome en Barcelona. Añoro mis raíces y cuando vuelvo pueden encontrarme paseando solitario a primera hora de la mañana por las calles que tanta cultura han acogido. Salamanca sigue presente en mí.
Siempre he sentido la necesidad de comunicar mis sentimientos, por si lo que a mí me parece interesante a alguien le pareciera útil.
Joaquín Hernández
Salamanca/Barcelona