sábado, 13 de junio de 2026

LOS MANDAMIENTOS DE LA SANTA MADRE IGLESIA

Me siento carne de sicólogo  cuando en un  momento de la misa a los asistentes se les da la comunión sin haber ayunado desde las doce de la noche del día anterior, y  que tampoco se vieran los confesionarios necesarios para hacer posible que tanto creyente se hubiera confesado previamente, algo me dice que los sermones de ultratumba con los que crecí en aquella iglesia de San Benito eran una forma de manipulación a trabes del amedrentamiento.

¿Donde quedan aquellas diatribas donde el infierno te estaba esperando en cuanto te tocaras por debajo del ombligo? ¿Donde quedan las tinieblas del averno  por haber comulgado sin confesar. ¿Dónde quedan aquellas penitencias imposibles de cumplir en tiempo y forma por haber pecado de pensamiento palabra y obra?, ¿Donde quedan los estómagos vacios  desde la media noche? ¿Dónde queda aquel respeto al  cuerpo de Cristo del  que ni siquiera podías tocar una partícula que hubiera quedado fuera del cáliz?

Todo la anterior que ahora pudiera parecer absurdo fue para los de nuestra generación motivo de no pocas angustias y renuentes pesadillas nocturnas y en muchos casos motivo de desequilibrios en la conducta, el miedo al infierno si la muerte te sorprendiera sin haber confesado tus pecados y por supuesto sentirte culpable de todos los males que pudieran sucederte  incluida la atrofia de tu medula espinal por tanto ajetreo, era hacerte  vivir en una angustia  permanente difícil de superar. El maltrato sicológico ejercido a los niños de nuestra generación  nos acompañó durante muchos años,  crecimos con el péndulo del miedo sobre la cabeza  e inseguridades difíciles de explicar, en el momento actual parece que nadie recuerda los mandamientos de la Santa Madre Iglesia­.  Ahora hay bula para todo relegando a los de nuestra generación en al rincón de los juguetes rotos.

La iglesia perdió adeptos y vocaciones, tan solo el diez por ciento de  los matrimonios  son bendecidos ante el altar, la natalidad bajó estrepitosamente.  El reciente recorrido del Papa por esta nuestra España a sido una buena promoción  más cercana al marketing que a la devoción, ahora quedamos a la espera de resultados una vez despojados ya de ataduras y normas fuera de norma en una barra libre a medida de cada uno.

De este Papa podemos esperarlo todo, su preparación académica es más que notable, el dominio del escenario  solo está al alcance de un profesional y su enfrentamiento con las distintas realidades no parecen amedrentarle. ¡Lástima!  Qué el derroche de medios haya encuadrado su visita en la ostentación y la falta de humildad, tanto  que en algún momento nos hicieran recordar la primera salida de  Jesús expulsando a  los mercaderes del templo.

 EL “MILAGRO” DE  NUESTRA GENERACION ES HABER SALIDO BIEN DE “MILAGRO”


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Este soy yo

Hace ya muchos años que las circunstancias me hicieron dejar Salamanca por motivos profesionales, instalándome en Barcelona. Añoro mis raíces y cuando vuelvo pueden encontrarme paseando solitario a primera hora de la mañana por las calles que tanta cultura han acogido. Salamanca sigue presente en mí.
Siempre he sentido la necesidad de comunicar mis sentimientos, por si lo que a mí me parece interesante a alguien le pareciera útil.
Joaquín Hernández
Salamanca/Barcelona