lunes, 5 de octubre de 2026

LA PIEDRA

Conmigo se vino un trocito de Salamanca, una piedra sin forma, dorada por el sol y bruñida por las corrientes de aire de las encrucijadas calles del barrio antiguo,  es piedra de Villamayor la misma que cubren sus fachadas la que hace que sus edificios se tornan dorados a la puesta de sol, no es una piedra pulida, ni siquiera puede decirse que tenga una forma concreta, es una piedra entre aborto de ladrillo y miniatura de verraco que tanto puede servir como tope de puerta o razón de tropezón a cliente de ortopedia.

Mi piedra al igual que la vida tiene partes muy lisas, muy llanas, muy fáciles de transitar, también tiene oquedades, puntos oscuros, señales ymarcas  indelebles pero así y todo sigue siendo piedra de mi tierra, piedra de mi cuna y piedra del edificio de mi memoria. alguien me preguntó para que la quería o que utilidad podría darle, no pude contestarle que traer esta piedra a mi casa a costado muchos años, que la piedra en si misma ha estado esperándome mucho tiempo, tantos que incluso llegué a pensar en la imposibilidad de su rescate.

Dicen que las piedras hablan, pero hay que entender su lenguaje, esta adoptada por mí no tiene pedigrí, es tan solo una piedra que cansada de rodar se refugió en un rincón esperando nuevos tiempos, es una piedra un tanto baqueteada por la vida, no puedo asegurar  si también fue la excusa de algún encontronazo o por el contrario pudo hacer de freno en algún desliz, lo único que puedo asegurar es que es autentica y es ahora mismo pontón de camino y un hito en el atajo  de la experiencia.

Este trocito de mi tierra quiero que siga estando a la intemperie como imagen palpable de sentimientos y que el paso del tiempo borre los recovecos oscuros y recuerde tan solo el momento feliz de nuestro reencuentro. Dicen que la piedra de Villamayor es moldeable y endurece al envejecer, espero que el desgaste de mi piedra sea lento y en el tiempo torne en espadaña indicadora de vientos favorables  que guie con seguridad a los que vienen detrás.

  EN  EL MUNDO DE LAS PIEDRAS HAY QUIEN SE SIENTE CENICIENTA 

 

Este soy yo

Hace ya muchos años que las circunstancias me hicieron dejar Salamanca por motivos profesionales, instalándome en Barcelona. Añoro mis raíces y cuando vuelvo pueden encontrarme paseando solitario a primera hora de la mañana por las calles que tanta cultura han acogido. Salamanca sigue presente en mí.
Siempre he sentido la necesidad de comunicar mis sentimientos, por si lo que a mí me parece interesante a alguien le pareciera útil.
Joaquín Hernández
Salamanca/Barcelona