sábado, 16 de mayo de 2026

TE LLEVAS LO QUE AQUÍ DEJAS

Esta frase que una de las amigas del grupo Numen de poesía incluye en uno de sus trabajos ha dado que pensar, la frase nos invita a reflexionar sobre el recuerdo que dejamos al paso de nuestra vida y se perpetúa en los demásLos recuerdos de nuestros mayores, la tiendecita del barrio donde  comprar “fiao”, el colegio con olor a tiza y sabor tinta, la carbonería donde el cisco y el carbón se compraban apeso , el chiflo del ojalatero anunciando su llegada, el botijero ambulante con su burrito, el kiosquero que alquilaba los tebeos o el colchonero que vareaba  la lana a domicilio y hasta el sereno que te esperaba para acompañarte tu casa. 

Nada de todo esto abran vivido las generaciones que nos siguen .En nuestros tiempos el barrio delimitaba la frontera de la seguridad,  tus ídolos estaban a tu alrededor y tu visión del mundo se circunscribía hasta  donde la vista podía alcanzar. Nuestra vida era más domestica  pero más rica en valores y no hacía falta que tus padres te llamaran la atención, cualquier vecino se veía en la obligación de corregirte y por tu parte te librabas muy mucho de protestar, la zapatilla amenazante de tu madre era el semáforo de las advertencias aunque su voz parece seguir escuchándose cuando en casa huele a croquetas el olor nunca será el mismo, tampoco será lo mismo el olor a “floid” que tu padre se aplicaba después de afeitarse con hojas palmera o la caja azul de Nivea que no faltaba en la mesilla de tu madre.Las marcas y los perfumes eran únicos e imperecederos, ser infiel a una marca era difícil porque no había mucho donde elegir como tampoco podían discutirse los consejos que “Elena Francis” emitía por la radio. 

Los de nuestra generación somos la suma de todo lo anterior ya tenemos difícil adulterar o rectificar  recuerdos, podemos intuir nuestro legado cuando en las reuniones de familia siempre hay alguien dispuesto a rememorar episodios, entrando en una competición sin ganadores para ver quien recuerda la anécdota mas rocambolesca o la situación más imprevista, pero de lo que no podemos estar seguros es de cómo interpretarán nuestros errores. 

  EL LABERINTO DE LA VIDA TIENE CAMINOS INTERCONECTADOS

Este soy yo

Hace ya muchos años que las circunstancias me hicieron dejar Salamanca por motivos profesionales, instalándome en Barcelona. Añoro mis raíces y cuando vuelvo pueden encontrarme paseando solitario a primera hora de la mañana por las calles que tanta cultura han acogido. Salamanca sigue presente en mí.
Siempre he sentido la necesidad de comunicar mis sentimientos, por si lo que a mí me parece interesante a alguien le pareciera útil.
Joaquín Hernández
Salamanca/Barcelona