La niña que floreaba
se vistió de modistilla
saliendo así al paseo
presumiendo de sombrilla
un vestido de satén
y una rosita amarilla.
La niña se daba cuenta
se tiene por sabidilla
mueve la falda con garbo
blusita blanca y sencilla ,
su pelo que deja al viento
negro azabache le brilla,
se embriaga de contento
es la feria de Sevilla.
La niña perdió el vestido
fue allá en el puente viejo,
efluvios de manzanilla
y a la luz de los faroles
perdió su flor amarilla
ahora es ya de rojo intenso
y ya no tiene sombrilla.
Subió al coche de caballos
y al sonar de una coplilla
quiso dejar de ser ella
no quiso ser modistilla.
Al pescante un mayoral
y vistiendo chaquetilla
con atalajes de plata
y calzón con taleguilla
va recostado su conde
un conde de pacotilla.
Se despertó la princesa
buscó la flor amarilla
la cosió en el vestido
que vistió en su pesadilla
aquella que vio en su sueño
y ella lució en su Sevilla.
J. Hernández