AMNISTÍA SI PERO…
A mi amigo no lo amnistía nadie, salió del grupo dando un portazo y sigue remoloneando sin encontrar su sitio, mi amigo fue de los que creyó a pies juntillas que la independencia había llegado e intentó que en su entorno no se hablara otra lengua que no fuera el catalán, su obstinación fue tanta que el grupo se desmembró y todo todos salimos perdiendo.
No es menos doloroso lo que ocurrió con grupos corales, vecinos de una misma escalera e incluso familias divididas que aún hoy evitan juntarse en fiestas señaladas, o miradas que cambiaron de un día para otro y siguen mirándose de reojo. No olvidemos que en esos días de exaltación independentista las calles de Barcelona estuvieron ardiendo literalmente y en muchos casos tus entonces amigos o vecinos se sintieron abanderados de la causa y bastión de los sublevados, la policía era vapuleada sin contemplaciones y la autoridad brilló por su ausencia.
En Cataluña se pasó miedo, un miedo irracional y a todas luces tan incomprensible que aún hoy duele recordar, ahora parece la palabra amnistía borra todo lo ocurrido, el despilfarro ocasionado lo pagamos entre todos, diríase que lo vivido fue una chiquillada llevada al extremo con la diferencia de que unos lo pagaron con cárcel y otros pusieron pies en polvorosa.
Lo pasado puede ser una vacuna contra la división de la que todos hubiéramos salido perdiendo y en la que sin ninguna duda hubo mártires inmolados en el altar de la soberbia y otros que honestamente se sintieron defensores una causa que creían justa y legítima. Ahora a esos amnistiados que cruzan la frontera como si de una revancha se tratase cabe recordarles que con su gesto no humillan a España humillan también a ese más del cincuenta por ciento de sus paisanos que siendo tan catalanes o más que ellos dieron la cara y manteniendo en alto sus convicciones han aguantado como verdaderos patriotas. Solo cabe sugerirles una frase para iniciar sus parlamentos es de un tal Fray Luis de León pronunciada en Salamanca después de salir del cautiverio COMO DECÍAMOS AYER…
AMNISTÍA: BAYETA LIMPIADORA DE IGNOMINIAS