martes, 10 de marzo de 2026

ZAPATOS DE ARTESANÍA


Ayer me fui al zapatero pidiéndole que me tasara

el componer mis zapatos, pues la suela está gastada

el tacón que anda de lado y por más también ajado

se encontraba el espolón que por bien ya maltratado

se encontraba acomodado a este pie que calzo yo.

Vi su cara circunspecta y hasta un ojo me guiñó

mientras miraba el trabajo le pedí confirmación

en estas que el hombre andaba, me llegó la conclusión

que el zapato era bueno, buena traza si señor

pero de tanto ponerlo, al tiempo se esbarató.

En estas que me alejaba de aquel viejo remendón

cuando al quicio de la puerta el me llamó la atención

me dijo que le dejara los zapatos por favor

pues mal que bien razonaba y me dio la explicación.

El zapato como estaba, no admite composición

pero siendo donde viene merece restauración.

Y es que el zapato está hecho con lezna y con patrón

por algún guarnicionero, un genio en la profesión

y si restauran altares y bien  retocan a un pintor

no consiento que se olvide a quien fue mi antecesor

un artista en zapatos que ahora mismo arreglo yo.

 

Al tiempo yo recogiera los zapatos de su arcón

me dijo que le contara la historia que los creó

y yo que lejos estaba de tamaña petición

reconocí le enseguida no saber quien los creó.

Fue seguro un zapatero que en un viejo portalón

se anunciaba hacer la horma de los pies a petición

con cuchillauna clavera, un martillo y un cordón.

Nadie le dijo en su día que el arte  en él era un don

y en tiempos de mala suerte  no salió de su rincón.

 

En estas averiguaciones y sin otra explicación

ahora andan mis zapatos generando expectación 

pues dicen que son muy caros, otros que el diseñador

y yo presumo orgulloso de mi nueva condición

haciendo ver que lo mío es de exclusivo patrón 

aquel que recicla siempre y busca la solución 

evitando el despilfarro,  se  llama reciclación.

 

                                             J. Hernández

Este soy yo

Hace ya muchos años que las circunstancias me hicieron dejar Salamanca por motivos profesionales, instalándome en Barcelona. Añoro mis raíces y cuando vuelvo pueden encontrarme paseando solitario a primera hora de la mañana por las calles que tanta cultura han acogido. Salamanca sigue presente en mí.
Siempre he sentido la necesidad de comunicar mis sentimientos, por si lo que a mí me parece interesante a alguien le pareciera útil.
Joaquín Hernández
Salamanca/Barcelona