Lágrimas de polvo, sudor de escarda
de siestas y almuerzos sobre la albarda
de sombra de encina espesa y parda,
de manta merina y mula jarda.
Hoy van de molienda los labradores
van al molino al de de la aceña
por ver a la moza y a quien es su dueña
que enseña enaguas con tez risueña.
Al llegar las carretas los labradores
atascan con brezo los esquilones,
no quieren que suenen los muy bribones
mientras juntan enaguas con los calzones.
Uncidos al yugo los bueis descansan
las chambras al hombro, la vara larga,
rumiando los bueyes comen la alfalfa
de la fárdela de lana de oveja parda.
El verano se acaba, lleno el granero
el pan es ya de trigo no de centeno
la navaja tropieza algún torrezno.
el celemín ya descansa sin el rasero.
.Terminado el almuerzo y la longaniza
piden otra jarra, no tienen prisa
y remangados los brazos, de piel cobriza
el uno tropieza, el otro se entriza.
Trompican en la puerta a fuer maciza
el quicio les prende faja y camisa
enderezan el garbo, la yunta avisa
han de abrevar y rumian deprisa
El entrar en rodera los desgañita.
van canturreando, hitos de conquista
de una labradora, de una muchachita
que borda su hijuela y es tan re bonita
que hasta los luceros rondan su esquinita.
J. Hernández