Amigo siento tu ahogo, me digo… que perra vida
que no deja respirar al que a la vida convida
me dices que ya no puedes, que nada ya te motiva
y dando formas al barro, nos muestras tu valentía.
Siento el tambor en tu pecho, el dolor de tu agonía
el valor que da el derecho a ser esclavo y ser guía
jugando a naipes marcados la partida más sombría.
Sonríes y toses luego, te exaltas y te reprochas
para luego entrecortadas lances frases ingeniosas
mientras tu cara blanquea e imprime líneas venosas
y tu cuerpo recostado exhala mientras rebrotas.
Acarreando esculturas, la calle marca tus cotas
tus pasos se empequeñecen, al caminar los acortas
y ya camino de casa siento más graves tus notas
hoy te he dejado en tu casa, mañana...
no existe en tu calendario con el hoy te reconfortas
y mirando tus trabajos, veo que el tiempo lo acortas,
no quiero ser el testigo de esperanzas ya muy rotas
prefiero ser el amigo que se ría con tus mofas.
J. Hernández