Mi coche es una joya, una joya por exclusivo, una joya por antiguo y una joya porque es casi único, su carrocería plateada y su forma ovalada hace que reluzca y brille como una perla engarzada en el asfalto, entrar en mi coche obliga a los invitados a hacerlo con reverencia y no les obligo a limpiarse los zapatos por mera condescendencia.
En el interior todo es redondo, redondas son las formas de sus puertas, redondo los asientos y redondos los cristales, por tenerlo todo redondo reposa vasos cenicero y otras muchas aplicaciones siguen siendo redondas. El capó por supuesto es redondo y redonda la cavidad de su motor, tanto que para manipularlo o verificar niveles hay que tener manos de cirujano. . Del maletero no puedo decir que sea amplio ni tampoco cómodo para encastrar maletas que por ser cuadradas parecen llevarle la contraria, la verdad es que más bien diría que por ser tan coqueto ha preferido ser así de rechoncho para que no lo sobrecarguen restándole altivez.
El puñetero coche solo tiene una manía y es averiarse en tiempo de vacaciones, parecería que le da pereza salir de casa o bien por el calor o por cualquier otra zarandaja siempre tiene que llamar la atención, este año ha sido la batería, no se conformó con que se la pusiéramos nueva pues ha sido capaz de descargarla despistando a todo el mundo, por la complejidad de sus formas fue toda una odisea aplicarle una solución.
Todos me dicen que tengo que cambiar de coche, que este ya ha dado de sí todo lo que debía, lo que nadie sabe es que este coche que tiene casi treinta años, sigue siendo de mi hija Sonia que fue quien lo estrenó y lo dejó en mis manos hace ya algún tiempo pensando que el puñetero no daría mucho más de sí pero ahí sigue y llegará a ser un “clásico” digno de exposición, solo lo siento por Ricardo mi hijo que es quien recibe mis llamadas de auxilio y se confabula con los mecánicos a fin de que este abuelo se salga con la suya y siga aguantando “su” coche hasta el final de sus días. ¡Ah! se me olvidaba mi coche (el de mi hija) es un divino New Beetle matriculado hace casi treinta años y no supe que el muy puñetero tenía Fans hasta que coincidí con la salida de un colegio infantil, la algarabía que montaron al identificarlo con un coche de serie infantil. Solo a mi nieta pequeña le da vergüenza subir a un coche tan viejo y mucho menos que yo le ponga la música de “mi vida” léase charradas y coplas tradicionales con flauta y tamboril..¡Una ´lástima!
MI COCHE COMULGA CON CEDES DE DOBLE CARA
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