sábado, 25 de abril de 2026

LAS RAICES DEL ÁRBOL

Jugar con barro fue uno de los primeros entretenimientos que yo recuerde, en las casitas de planta baja donde di mis primeros pasos el asfalto estaba por inventar, la hierba y la tierra era el escenario de nuestros juegos, no hacía falta mucha imaginación para saber que en días de lluvia el barro estaba esperándonos, así construíamos casitas para los grillos, recipientes efímeros, jaulas para los saltamontes o canales para reconducir el agua de uno a otro charco.

Ahora estoy reviviendo uno de aquellos juegos, el Colegio Mare Nostrún de nuestra barriada nos ha pedido participar con los niños en el manejo del barro en breves encuentros semanales., ¡Claro! En este caso no hay que rebozarse en el barro ni hincar las rodillas en el suelo, ni tampoco estar pensando en cómo escapar de la zapatilla  de tu madre por llegar hecho un adefesio, ahora se trata de manejar arcilla previamente preparada y dejar volar la imaginación intentando encontrar la forma de conseguir la figura deseada.

Los niños educados siempreiniciaron su bautismo de fango poniendo el silencio al servicio de la imaginación. La experiencia planteada para cooperar con los niños a través de su colegio en el manejo del barro nos trajo a los ya mayorcitos recuerdos entrañables y nos hizo ser notarios del cambio de la educación a través del tiempo y de cómo  lo que en nuestro época  era motivo de regañina y no pocos pescozones es ahora una materia lúdica y gratificante donde las manos se ponen al servicio de la imaginación y solo la constancia que pone el limite al intentarlo.

Hacerles valorar lo que representó para la civilización de la materia prima que estamos manejando sería el gran complemento de este breve encuentropero de todos modos valla por delante nuestro agradecimiento al colegio Mare Nostrúm por habernos permitido volver a ser niños entre los niños y a los niños ser los adultos que algún día ocuparán nuestro lugar enseñando a otros niños como se juega y se fomenta el ingenio prescindiendo de la tecnología.

LA TIERRA ES UN GRAN ALMACÉN DE BARRO AL QUE TODOS TENEMOS DERECHO PERO DE LA QUE HAY QUIEN LLENA EL SACO DE LA AVARICIA

 

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Este soy yo

Hace ya muchos años que las circunstancias me hicieron dejar Salamanca por motivos profesionales, instalándome en Barcelona. Añoro mis raíces y cuando vuelvo pueden encontrarme paseando solitario a primera hora de la mañana por las calles que tanta cultura han acogido. Salamanca sigue presente en mí.
Siempre he sentido la necesidad de comunicar mis sentimientos, por si lo que a mí me parece interesante a alguien le pareciera útil.
Joaquín Hernández
Salamanca/Barcelona