miércoles, 16 de enero de 2019

ASESINOS DE PERROS

Yo me manifiesto, tú te manifiestas  y él se manifiesta, la manifestación es un medio lícito con el que demostrar nuestro desacuerdo o nuestro malestar por algo. Yo propongo una manifestación  de mordidos por perros de los llamados “potencialmente peligrosos” propongo que cada cual manifieste sus sensaciones al verse prendido por sus colmillos, de cómo desgarran y enmiendan la mordida para apretar más fuerte, la maldita sensación de escozor y picor que a pesar de curas y vendajes te acompañaran durante mucho tiempo y como las cicatrices sus desgarros habrán creado en tu cuerpo una zona sensible al sol o al cambio de temperatura, de cómo te tienes que vacunar porque no puedes fiarte del estado del animal y en muchos casos el dueño no aparece y obviamente la puñetera bestia  escapó de tu vista cuando a patadas o a golpes  logras que te suelte no si antes enseñar sus colmillos en señal de un posible nuevo ataque, de cómo a partir de ese momento cada vez que ves uno de estos animales sueltos o sin bozal te acuerdas del padre y de la madre del dueño y de cómo miras a tu alrededor  anticipándote al peligro y evitando a toda costa que ningún niño se le acerque, de cómo en los días que tienes que dejar de acudir a tu trabajo tienes tiempo de recordar su mirada y la rapidez con que quedaste a su merced  y tú presa del pánico no acertabas con la patada concreta o con la piedra poderosa que le machacara la cabeza. 

Estos días hemos tenido en imágenes y prensa escrita noticias de manifestaciones a favor de estos animales o en contra de los guardias que acabaron con su vida al verse atacados por estas bestias.  Pues  yo podría haber sido uno de estos guardias; la única diferencia es que yo no tenía pistola porque de haberla tenido no hubiera dudado ni un momento en utilizarla, el miedo paraliza pero también hay una cosa que se llama instinto de conservación y ese prevalece sobre todo lo anterior y en ese momento no vale que cuando uno de estos bichos se me acerque el dueño se anticipe diciendo: ¡No tenga miedo no hace nada!

EL COLMILLO DE UN PERRO DESGARRA LA CARNE Y NUBLA EL CEREBRO

Este soy yo

Hace ya muchos años que las circunstancias me hicieron dejar Salamanca por motivos profesionales, instalándome en Barcelona. Añoro mis raíces y cuando vuelvo pueden encontrarme paseando solitario a primera hora de la mañana por las calles que tanta cultura han acogido. Salamanca sigue presente en mí.
Siempre he sentido la necesidad de comunicar mis sentimientos, por si lo que a mí me parece interesante a alguien le pareciera útil.
Joaquín Hernández
Salamanca/Barcelona