martes, 21 de noviembre de 2017

RECONDUCIR O RECOMPONER

Rosa Maria Sarda ha devuelto la cruz de San Jordi con la que fue galardonada en su momento, no parece dudosa la integridad moral ni el compromiso de la actriz y presentadora con Cataluña, la concesión de esta medalla fue celebrada con unanimidad por la ciudadanía que la consideró siempre como la imagen genuina y embajadora del “seni”  catalán dentro y fuera de sus fronteras. Rosa Maria “La Sardá” como se la conoce es vecina de nuestro barrio, mujer siempre carismática se encaminó sin comentarlo con nadie hasta la plaza de San Jaime, allí en el palacio de la Generalidad encaró la entrevista como vecina  anónima y cuando le preguntaron por el motivo de su visita solo dijo que quería devolver su galardón, pidió un recibo contra la entrega donde se aseguraba también su renuncia a la esquela que tendría derecho en el momento de su muerte  como galardonada y ya tranquila y relajada abandonó el palacio camino de su casa, “la Sardá” en estado puro  sigue ejerciendo de sí misma.

No sé si ha hecho bien o no en retornar esta distinción pero es un ejemplo de lo que estamos viviendo en Cataluña, los vecinos no vemos la manera de atemperar nuestras miradas, las familias dilatan en el tiempo el momento de encontrarse, los amigos al igual que el aceite se juntan pero no se mezclan y en los balcones persisten banderas independentistas pero ahora desteñidas por el paso del tiempo ya no se reponen, las cacerolas maltratadas por las constantes protestas nocturnas han sido relegadas al rincón del ostracismo y la vida diaria que no quiere recordar incertidumbres transita de puntillas por un paso de cebra que quiere ser provisional al albur del semáforo rojo de la intolerancia.

Costará mucho tiempo recomponer el tablero de lo cotidiano, las escarapelas independentistas cuelgan en el interior de muchas solapas  impidiendo el abrazo, los no independentistas hacemos del silencio nuestra manera de convivir  aunque en nuestro interior sigamos valorando al amigo o al vecino que limpiamente defendió  lo que creía mejor para Cataluña, pero unos y otros sentimos la manipulación en nuestras espaldas, la llave que da cuerda al muñeco que todos llevamos dentro se llama Europa; la puesta en escena fue un ensayo general con protagonistas de polichinela y figurantes por omisión, lo único real y ejemplarizante fue la sangre que el 1-0 se asomó a las pantallas y cabeceras de prensa de todo el mundo como aviso a los díscolos e irredentos que pretenden tener vida propia.

GLOVALIZACIÓN: PLACENTA IMPUESTA SIN PARTOS INTRAUTERINOS


      

Este soy yo

Hace ya muchos años que las circunstancias me hicieron dejar Salamanca por motivos profesionales, instalándome en Barcelona. Añoro mis raíces y cuando vuelvo pueden encontrarme paseando solitario a primera hora de la mañana por las calles que tanta cultura han acogido. Salamanca sigue presente en mí.
Siempre he sentido la necesidad de comunicar mis sentimientos, por si lo que a mí me parece interesante a alguien le pareciera útil.
Joaquín Hernández
Salamanca/Barcelona