domingo, 21 de enero de 2018

LA OTRA ESTAFA DE LAS PENSIONES

El estado nos debe el sueldo de dos años de trabajo que no nos pagó y además estafaron a la seguridad social por no cotizar por nosotros. si señores cuando pensé en jubilarme quise reclamar al estado los dos años de mili por los que no me habían cotizado en la seguridad social, pero no, los soldados rasos no teníamos derecho a pedir cotizaciones ni nada que se le parezca, me aclararon que solo los que habían realizado el servicio en las milicias (entiéndase los hijos de buena familia que en aquel entonces estudiaban una carrera) además de pagarles un buen sueldo tenían cotizados su tiempo de servicio, los chusqueros como yo no les contaban para nada los dos años perdidos marcando el paso, según ellos no había presupuesto para indemnizar a tanto paria.

Ahora que la policía y la guardia civil quieren sueldos que los equiparen con los mozos de escuadra yo me pregunto a que esperan para compensarnos a nosotros por los perjuicios  sufridos, por qué la condición de los de nuestra clase tiene que seguir sufriendo el desprecio del olvido, a muchos de los ahora jubilados esos dos años sin cotizar les ha supuesto una merma importante  en sus pensiones. Nos suben la pensión un 0´25 y nadie abre la boca por nosotros, supongo que los que tendrían que abrirla son aquellos o hijos de aquellos alféreces que salieron con galones y pasaron a ocupar puestos y despachos en la administración,  su pensión lejos de ser de subsistencia la subida les habrá dado para una cervecita mas, mientras que a los parias de los mil euros la subida de las narices no nos da ni para un estornudo.

A la España que pario hijos bastardos el polvo le salió barato, nunca he escuchado a ningún político hablar de pensiones y pedir la compensación de nuestro tiempo de servicio militar ni siquiera que se tuvieran en cuenta como cotizados a la seguridad social, ahora que se miden formulas y modos de la vida laboral a efectos de jubilación y pensiones vitalicias, los “olvidados” miramos con estupor sus escaños esperando que alguien se comprometa y proponga la justa compensación que nos corresponde.

Si alguien no lo entiende les invito a leer el libro de Muñoz Molina ARDOR GUERRERO donde se reflejan fielmente las vicisitudes de una juventud a la que se le obligaba a perder dos años de su vida activa en beneficio de la clase social dominante.

LAS BOTAS DE LA MILI AUN PROBOCAN AMPOLLAS DE HUMILLACIÓN
      


Este soy yo

Hace ya muchos años que las circunstancias me hicieron dejar Salamanca por motivos profesionales, instalándome en Barcelona. Añoro mis raíces y cuando vuelvo pueden encontrarme paseando solitario a primera hora de la mañana por las calles que tanta cultura han acogido. Salamanca sigue presente en mí.
Siempre he sentido la necesidad de comunicar mis sentimientos, por si lo que a mí me parece interesante a alguien le pareciera útil.
Joaquín Hernández
Salamanca/Barcelona