sábado, 7 de noviembre de 2020

LAS CORBATAS DESCANSAN EN PAZ

 


Cuando mi primo Manolo me regaló aquella corbata fue como adentrarme en un mundo de adultos, yo la llevaba con nudo Windsor como don Juan en plaza nueva presumiendo de primo potentado que se permitía el lujo de regalarme una sin que su armario sufriera el más mínimo descalabro, recuerdo que tenía franjas diagonales grises y verdosas era un tejido de suave franela y tacto algodonoso que conjuntaba perfectamente con mi americana de  sport.  Fue un acto solemne, debo decir que estuve dándole guerra con la dichosa prenda durante mucho tiempo pero él incapaz de valorar lo que representaba para mi presumir de una de sus corbatas no fue consciente de la alegría que me supuso su regalo.

Ahora cuando destapo las dos grandes cajas que ocupan el altillo de mi armario es como volver al pasado, a una época donde la corbata era prenda obligada y tarjeta de presentación para cualquier entrevista, combinar el traje con una buena corbata era poner la guinda al pastel de la elegancia y por supuesto cambiar de corbata era obligado si querías mostrar el dandismo obligado que marcaba la sociedad. La corbata a caído en desuso, ya nadie utiliza el traje como prenda habitual para ir al trabajo ni luce corbata quien presume de camisa, ni en las bodas siquiera se subasta la corbata del novio porque se llegó al altar despechugado y solo la novia mantiene la liga en su sitio para que los amigos del novio tengan excusa con la que mostrar su pleitesía al dios Baco.

Debo tener más de cien corbatas de todos los colores y de todos los motivos, flores, rayadas, lisas, a cuadros, con pájaros, navideñas, otoñales etc.etc. a todas las mimo con dedicación de coleccionista pero siempre recordaré aquella primera corbata que me regaló mi primo Manolo en un momento en que llevar corbata era haber pasado el umbral de la pubertad.  Ahora mis corbatas duermen en paz, la misma paz que deseo para aquél mozo guapo, rico y envidiado que en su día hizo de la plaza mayor de Salamanca el altavoz de su portentosa voz y el escenario de sus conquistas y a este mequetrefe su más fiel seguidor. Manolo se quedó dormido, espero que allí donde esté se escuche su versión de la “Plegaria” del maestro Álvarez con el sentimiento de este cantor de su memoria.

LAS CORBATAS SIN NUDO SON VELAS DE BARCO EN DIQUE SECO

                                                                                                 J. Hernández

 

 

 

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Este soy yo

Hace ya muchos años que las circunstancias me hicieron dejar Salamanca por motivos profesionales, instalándome en Barcelona. Añoro mis raíces y cuando vuelvo pueden encontrarme paseando solitario a primera hora de la mañana por las calles que tanta cultura han acogido. Salamanca sigue presente en mí.
Siempre he sentido la necesidad de comunicar mis sentimientos, por si lo que a mí me parece interesante a alguien le pareciera útil.
Joaquín Hernández
Salamanca/Barcelona