martes, 26 de febrero de 2013

CAMPOS DE CASTILLA


Le echamos al cuerpo la camiseta de felpa y el pantalón de pana; la mañana presagiaba mucho frio y no era cuestión de exponer nuestros casi setenta tacos a los rigores del invierno especialmente duro en su último tramo, botas de campo y casi zamarra de pastor completaban nuestro atuendo mientras en el zurrón el liviano breviario de Campos de Castilla se acurrucaba esperado el momento del posible homenaje.

Con nuestros amigos cómplices de la misma emoción nos embarcamos en un desafío contra un frio castellano impropio de estas tierras donde el decorado campo de nuestro recorrido se envolvía en un manto infinito de escarcha  del que le costaba despertar, la carretera nos aleja y nos acerca es el setenta y cuatro aniversario de la muerte de Antonio Machado, el cantor de Castilla nos espera acurrucado a la orilla del mar.

Colliure nos recibe, como también recibe a muchos otros peregrinos en el pequeño cementerio que hace las veces de antesala de su tumba, una losa precaria y austera que ni siquiera este día se engalana se nutre de flores, tampoco muchas, tampoco excesivas, tampoco únicas solo un denominador común: colores republicanos colores de patriotas que quieren ver en el poeta algo más que un hombre bueno y pretenden hacer de su tumba  peana de sus ideales, son sus formas, son sus maneras son sus cosas, pero no todos estamos allí para enarbolar banderas; nosotros vinimos por el poeta el que se casó con nuestra paisana Leonor el que hizo de Soria su paisaje y de Castilla  su cantar aquel andaluz  que ensanchó la universalidad del paisanaje haciéndolo infinito hasta el final de sus días, tuvimos nuestro hueco pudimos recitar y cantarle pudimos decirle que España espera mientras sobre su tumba depositamos algunos sonetos.

ANTE EL MAESTRO
                   
Aprendiz  soy de tu pluma               
Más de mil palabras una                  
Quisiera poder cantar                       
La enseñaste con tu vida                        
Y se llama libertad
Caminante no hay camino….sino estelas en la mar.

 Regresamos contentos  una vez recorridos los lugares donde pasó sus últimos días pero esto será motivo para otro trabajo.

MACHADO FUE A SORIA LO QUE UNAMUNO A SALAMANCA
SOLO QUE EN MACHADO LA MUERTE SE RETRASÓ

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Este soy yo

Hace ya muchos años que las circunstancias me hicieron dejar Salamanca por motivos profesionales, instalándome en Barcelona. Añoro mis raíces y cuando vuelvo pueden encontrarme paseando solitario a primera hora de la mañana por las calles que tanta cultura han acogido. Salamanca sigue presente en mí.
Siempre he sentido la necesidad de comunicar mis sentimientos, por si lo que a mí me parece interesante a alguien le pareciera útil.
Joaquín Hernández
Salamanca/Barcelona