jueves, 29 de octubre de 2009

LA HUMAREDA DEL FUEGO NOS NUBLA LA VISTA

En estos días deberíamos estar pendientes del juicio que sienta en el banquillo de los acusados al antiguo jefe de Hacienda en Barcelona, a Juan José Folchi y a Javier de la Rosa como principales encausados junto al antiguo presidente del Barcelona, Sr. Núñez.

Todos deberíamos estar intentando desentrañar el entramado de chantajes, coacciones y chapuzas de estos ciudadanos, en otro tiempo respetados y envidiados; deberíamos estar valorando el montante de sus defraudaciones y la forma de hacerse con los mejores solares de Barcelona. Y celebrando que la justicia fuera igual para todos.

Pero, coincidencias de la vida, al mismo tiempo salta el tinglado del Palau de la Música con el señor Millet a la cabeza, las primeras planas de los periódicos se llenan con este nuevo escándalo, nos sumergen en su caos de descontrol y falta de escrúpulos, nos demuestran que todo político catalán venido a menos tenía su tabla de salvación pasando por detrás de la taquilla del Palau y cómo refutados Catalanistas en desbandada enjugaban sus miserias económicas llamando a su puerta.

Intuimos que lo más granado de la clase política catalana está metida en esta cueva de Alí-Baba y hasta podemos pensar que el numero de cuarenta ladrones con que nos ilustra el cuento puede quedarse corto para la historia real. Perplejos, asombrados e indignados no damos crédito a tanto desmán y pasamos del asombro a la incredulidad y a la indignación, nos damos cuenta que entre todos hemos pagado bodas suntuosas, viajes de lujo, coches exclusivos, mansiones de cinco estrellas y, como propina, cuentas en Suiza y cajas fuertes llenas de billetes de 500 euros; hemos subvencionado partidos políticos que presumían de honestidad inquebrantable y todo con el descaro y la prepotencia que proporciona el manejarse con absoluta impunidad.

Y cuando sin habernos repuesto de este escándalo surgen otros similares en varios ayuntamientos entre los que se encuentra el de Santa Coloma de Gramanet, muy cercano a Barcelona, da la casualidad de que entre los componentes del enredo se encuentran los que fueran mano derecha y guardia pretoriana del antiguo presidente de la Generalidad Señor Pujol, los señores Alavedra y Prenafeta, ambos estrechamente relacionados a su vez con el juez Estivil, ahora en la cárcel junto al conocidísimo abogado de la alta burguesía catalana Sr. Piqué, que en su momento defendió al expresidente del caso Banca Catalana.

Yo me pregunto: ¿No es demasiada coincidencia que salten estos escándalos cuando se está juzgando al antiguo jefe de Hacienda en Barcelona, al constructor más popular de Barcelona y al distinguido y homenajeado en su día como empresario ejemplar señor De la Rosa? ¿No puede ser que estemos siendo testigos de grandes tahúres con cartas en la bocamanga? ¿No puede ser que estén saliendo a la luz las amenazas soterradas de los principales encausados? ¿Estaremos siendo testigos de los envites más que elocuentes contra una figura emblemática del catalanismo? ¿Es posible que aún les queden triunfos que les permitan arrastrar? ¿Es tan difícil entender que alguien marcara las cartas cuando estuvo en posesión de la baraja? ¿De qué manta amenaza con tirar el Señor Pujol? ¿Hay alguna relación de esto con el celebre 3% que lanzó Maragall contra CIU en su día a propósito del hundimiento del Carmelo?

Llegados a este punto no seria de extrañar que tengamos que seguir siendo testigos de otros incendios, mientras el antiguo jefe de Hacienda y sus compinches se mantienen en la cara oculta de la actualidad amparados por el humo que produce el fuego avivado en su favor buscando un viento favorable.

martes, 27 de octubre de 2009

MI AMIGO PEDRO: UN PAISANO PECULIAR

Antes de entrar en su establecimiento encuentras una mesa llena de libros que te invita a hacerte dueño del que más te guste y entregar otro por favor cuando puedas; su manera de impulsar la lectura va pareja con su personalidad, entrega todo a cambio de nada. Su rincón en la Calle Europa, 34, junto a la Diagonal, es inconfundible, puedes coger un libro, sentarte en una de las mesas de su restaurante alimentado por el olor de sus fogones, leer hasta encontrar lo que buscas y llevarte a casa tu hallazgo. Mi paisano y además amigo Pedro no tiene precio, solo será tu honestidad la que reponga el fondo bibliográfico.

-¡Pues no fui a pasar la ITV en Castilla por dejar allí unos euros y resulta que he salido timado¡ Me han cobrado el doble que aquí y además sólo para un año mientras que en Cataluña por la mitad de precio me lo daban para dos años... Si ya lo dijo Machado: “Es el País por donde cruza errante la sombra de Caín”.
-Bueno, Pedro, bueno, no será para tanto.
-¿Qué no? Mira: (y aquí Pedro desparrama toda clase de papeles que justifican su enfado)
- Bueno, hombre, bueno, tampoco es para ponerse así, total, por unos euros más o menos.
- Por unos euros… Si es que no tienen vergüenza y encima se quejan.( Si Pedro te mira de lado y se vuelve hacia su cocina es que da por terminado su enfado)

Cuando su voz gastada se desahoga y deja paso al amigo no hace falta que te presentes; con sólo pronunciar las primeras palabras te va a distinguir con su atención, su cocina especializada hace que te encuentres a gusto y aunque no tengas tiempo alargarás la sobremesa más de lo previsto, y si caes en la tentación de iniciar alguna tonada típica de nuestra tierra sus ojillos vivos y chispeantes desaparecerán detrás de una sonrisa franca que se torna en un nervioso rictus de fácil lagrimal.

Sus ojos vivarachos, su media sonrisa y su pelo espeso, crespo y negro lo hacen inconfundible, sus datos son certeros y contundentes. Por ejemplo, El Quijote (del que te suelta párrafos enteros sin vacilaciones) contiene 198 recetas de cocina, o que Sahagún era el pueblo Español que producía mas vino antes de la filoxera y que la segunda República en cinco años incrementó en 75.000 maestros la cobertura nacional. No te metas en berenjenales del antes y el después, etc, etc. Su voz fatigada se irrita por la contundencia de sus datos y puede sorprenderte con sus argumentos.

Del restaurante de Pedro sales como si retornaras de una visita por la vieja Castilla, los datos, las concreciones y sobre todo la fuerza que imprime de la visión de nuestra tierra no te dejan impasible y una vez en la calle no puedes dejar de valorar la labor de divulgación que este paisano hace de nuestra autonomía desde su bacón a la Diagonal. Estoy seguro de que la sensación de avanzadilla cultural aporta inquietud, curiosidad y posibles visitantes a nuestra tierra.

Como quiera que me llevo uno de sus libros debajo del brazo prometo volver para compensarlo al tiempo que espero tenga preparado en sus fogones un imponente rabo de toro o un lechazo como Dios manda y como postre, mi arroz con leche de toda la vida. La expresión de sus ojos y su picara sonrisa me hacen ver que está de acuerdo. Yo sé que detrás de mí disparará con su móvil a los teléfonos de los paisanos más cercanos y ese día tendremos una sobremesa donde la sartén, la cuchara, la botella y el almirez dejarán de ser útiles de cocina para convertirse en instrumentos musicales.


Cuando me vuelvo para despedirme me da la sensación de haber estado en una embajada de Castilla y León, el embajador vestido de blanco y el gorro de cocinero no son más que el disfraz que arropa un sentimiento. ¡Qué buen vasallo si tuviera un buen señor¡

jueves, 22 de octubre de 2009

SANTA TERESA SE PASEÓ POR BARCELONA

Mal lo hubiéramos hecho si todo dependiera de la ayuda que la junta de Castilla y León nos está brindando; cuando nuestras banderas, estandarte y pendón habrían camino a la comitiva que precedía al paso de Santa Teresa, la expectación de la gente me hizo recapacitar en lo confundidos que debían estar esas personas creyendo que los dirigentes de nuestra tierra estarían apoyándonos, qué lejos estaban de pensar que esta procesión está compuesta por los hijos no deseados de una madre que nos tiene desasistidos pero de la que no queremos renunciar mal que le pese.

Pude ver en las caras de amigos y paisanos la emoción de un acto reivindicativo y sentimental al mismo tiempo, las nietas ataviadas con los trajes regionales trataban de seguir a sus mayores transmitiendo una estampa de continuidad en el tiempo y proyección de futuro.

No puede retraerme de mirar el viejo edificio que dejábamos atrás, el mismo que nos ha cobijado durante tantos años y del que tendremos que salir en pocos meses, sentí rabia de la nula colaboración que nos está prestando la Junta de Castilla y León, de la poca importancia que nos concede, del escasísimo interés que demuestra en fomentar la cultura de nuestra tierra. Sentí rabia también del papel victimista que emplea cuando le conviene al compararse con la expansión de otras comunidades, sentí rabia de cómo nos utiliza con discursos facilones y vacíos de contenido cuando alguno de sus representantes nos visita, de las promesas de incondicional predisposición que se quedan en nada, de sentirte defraudado y mal querido por una tierra que nos vio nacer y de la que siempre sientes la necesidad de defender, sentí rabia de que marchiten la ilusión de nuestros descendientes reflejados en los niños que con pocos años llevan flores a nuestra patrona, sentí rabia de no pertenecer a una comunidad que nos merezca y que nos comprenda.

Cuando en la iglesia la gente joven que integra el grupo de baile danzaba delante de la Santa pensé si aguantaran para tomar el relevo que les dejamos teniendo en cuenta que van a estar desasistidos y solos que no van a sentir el cariño de la tierra de sus padres y que si a nosotros nos abandonan para ellos les resultará mucho más difícil mantener la ilusión por lo no vivido.

El regreso a nuestro viejo edificio resultó cuando menos entrañable, la mezcla de paisanos, amigos y conocidos me recordaba la salida de misa de las fiestas en Alba de Tormes, todos endomingados, todos satisfechos del homenaje dedicado a nuestra patrona durante el fin de semana, pero al mismo tiempo incrédulos por la mezquindad de nuestros políticos que no solo nos niegan cualquier tipo de ayuda si no que además la miserable subvención de cada año la reducirán sustancialmente a partir de ahora.

Estoy seguro que cuando inauguremos el nuevo edificio vendrán para hacerse la foto, cortarán unas cintas que ni siquiera han pagado, tendremos que escuchar lo buenos hijos que somos y tendremos que aguantar que presuman de paternalismo; de lo que ya no estoy seguro es de poder convencer a nuestros descendientes de que la ayuda de nuestra tierra no es más que la dejada en la alfombra de la entrada al limpiarse los zapatos.

lunes, 19 de octubre de 2009

Los premios de la sugestión

En estos días hemos podido ver la puesta en escena de una entrega de premios de las que crean en nosotros la necesidad de consumir lectura al dictado; nadie nos garantiza nada, las más de las veces son libros de poco recorrido que terminas antes de llegar al final, son los libros a los que todo el mundo recurre cuando no sabes qué obsequiar ante un compromiso del que desconoces sus gustos y sólo añades tímidamente que es el ultimo premiado.

Son libros de encargo pactados de antemano entre la editorial y el autor que queda obligado por contrato a promocionar su parto durante meses, en los que la editorial mandará y ordenará dónde y cuándo tiene que firmar y dedicar, lo que puede o no puede decir en las entrevistas para los distintos medios de comunicación y sobre todo no sacar otro libro a la venta mientras dure la campaña de promoción. Es curioso que los ganadores siempre están presentes en la cena donde se supone deben esperar la decisión del jurado, tarea harto difícil porque además de que los originales se entregan bajo seudónimo según esta máxima son tantos los presentados que difícilmente se encontraría un local con suficiente capacidad.

A partir del momento del premio el libro aparecerá en todas las librerías adornará todos los escaparates nos será vendido como indispensable para estar culturalmente al día y lo veremos como en un espejo multiplicador en las estanterías de nuestros conocidos

Yo me siento inmerso en un dilema entre mi conciencia y el sentido común, tengo en mi poder un texto escrito de puño y letra de un autor que por su contenido, aparte de escatológico, incoherente y hasta de mal gusto, tendría que echar al cesto de reciclaje, pero que como fue premiado y el autor ya es difunto me da la sensación de que tengo la obligación moral de guardarlo. Fue premiado por encargo según se descubrió después y además como no tenía obra preparada parece que plagió más que escribió. Mi dilema es: ¿Merece la pena guardar algo de un escritor con estos antecedentes? La verdad es que salvo dos o tres títulos el resto de su obra no me parece tan interesantes; pero así y todo ando entre el corazón y la sinrazón. El texto para que se hagan ustedes una idea reza así:

“Mi tía Braulia acudía a defecar encima de los cadáveres de la morgue, tenía la facilidad de defecar de pié... mi tía Braulia mientras iba hablando se iba cagando sobre los muertos a los que habían sacado de sus cajones frigoríficos porque era la hora del recreo.”

El texto completo sigue la misma línea argumental, tiene una extensión de medio folio, está escrito a lápiz con letra menuda que quiere ser pulcra y que en algún momento no desdeña alguna tachadura y hasta una especie de cenefa ajedrezada también dibujada por él. Me da la sensación que tampoco a ustedes les haría ninguna ilusión tener en casa un escrito de esta catadura por muy premiado que fuera su autor y si no fuera por la ilusión que puso mi hija en conseguírmela la retiraría de mi despacho y del rincón de las cosas inútiles porque no creo que por mucho premio que le dieran pueda tener consideración literaria. La conciencia se me revuelve y quisiera que ustedes juzgaran.


¡ Ah¡ El autor es Camilo José Cela.

jueves, 15 de octubre de 2009

ESPAÑA EN ESCOMBROS

Me he permitido transformar el título de un libro escrito en l.915 por Julio Senador Gómez, que fue notario de Frómista, en Palencia, (“Castilla en escombros”). De este libro aparte de otras muchas referencias extraigo unas frases que considero vigentes a pesar del tiempo transcurrido y muy acordes con los escándalos financieros y de otra índole que asolan nuestro solar patrio:

"Sólo correríais peligros de consideración si el pueblo despertara; pero no despertará. Ya procuraréis vosotros adormecerle con embustes, envenenarles con relaciones de crímenes, encallanarle en las plazas de toros. Que luego para enorgulleceros de lo que entre todos habéis hecho, siempre os quedará una satisfacción: la de saber que el pueblo que fue capaz de conquistar a punta de lanza un imperio ventidós veces más grande que el de Roma en tiempos de Trajano, hoy desquiciado y vencido, se pudre al sol como un cadáver insepulto."

Yo empiezo a preguntarme cómo aguanta tanto el pueblo llano sin lanzarse a la calle, la desesperación del padre de familia que no encuentra trabajo, el préstamo bancario que lo ahoga para pagar la hipoteca, el cierre de empresas por parte de gentes sin escrúpulos a los que en su día se les subvencionó, el saqueo de los partidos políticos financiándose con instituciones y empresas fraudulentas sin ningún tipo de control, la desvergüenza de nuestros políticos que endomingados y engominados se presentan en actos públicos lanzando proclamas de honestidad y buen juicio, montando festejos y celebraciones con el único fin de engrosar sus arcas, las jubilaciones que los bancos destinan a sus próceres y que pregonan sin ningún pudor sin tener en cuenta que se salvaron de la quiebra a costa de nuestro dinero, la petición de ayudas por fusionarse al tiempo que anuncian que miles de trabajadores irán a la calle, los beneficios de esos mismos bancos en medio de la crisis aumentando comisiones desproporcionadas (las mas altas de la UE.), los entresijos de la justicia de los que solo los poderosos pueden valerse para alargar sus procesos hasta limites escandalosos y evitar la cárcel, los medios de comunicación manipulando las noticias a favor de la mano que les da de comer, la esperpéntica situación del mal llamado partido de la oposición que se supone tenía que estar preparado para tomar el relevo y no consigue ni siquiera poner orden en su gallinero etc.etc.

Si con todo esto el pueblo cansado y hastiado de tanto desbarajuste y tanto despotismo no se planta y dice basta, tengo que remitirme a la frase de Julio Senador:

"El pueblo, desquiciado y vencido, se pudre al sol como un cadáver insepulto."

lunes, 12 de octubre de 2009

DOCE DE OCTUBRE, DIA DE LAS FUERZAS ARMADAS

Dos años dedicados a hacer los recados de la mujer de un oficial; guardias en una garita; manejar un mosquetón sin haber disparado un solo tiro; aguantar a mandos provenientes de la guerra civil sin más cultura que la del reenganche; dedicar las mayoría de las horas al divino deporte de no hacer nada y por lo tanto al vicio de las cartas, el alcohol y el tabaco; tiempo para las depresiones por tener que dejar un trabajo prometedor; abandonar la cosecha en el campo para venir a servir de bulto a la hora del recuento y que los padres tuvieran que contratar jornaleros; chavales con un nivel de inteligencia muy bajo a los que se les dotaba con armamento destinado a matar y con los que tenías que convivir con el miedo a cualquier sobresalto; chulos de barrio a los que se les dotaba de mando para tenernos a todos bajo el síndrome del miedo; venganzas y chantajes por no caerle bien al portador de unos galones; servir de regocijo obligándote a hacer trabajos de limpieza constantemente etc. etc.

Luego había otra clase de mili y era la de los hijos de papá que podían permitirse el lujo de estudiar y a los que no se les podía entorpecer la vida porque estaban destinados a ocupar los puestos más relevantes de la sociedad. Ellos tenían una mili a la carta a la que dedicaban los veranos en campamentos especiales donde además de tener garantizado seguir estudiando y cobrar sueldo como oficiales o sub-oficiales, tenían mando sobre la tropa que en este caso integrábamos todos los demás. Total que por las buenas o por las malas la sociedad caciquil seguía teniendo derecho de pernada sobre ti con la advertencia además de que si no estabas de acuerdo te esperaba el calabozo, un juicio sumarísimo o un peor destino.

Luego vino la democracia, se anuló el servicio militar obligatorio, se resarció a todos los represaliados del ejercito perdedor, indemnizaron a todo bicho viviente reintegrándolo a la categoría que le hubiera correspondido estando en activo en el llamado ejercito nacional, se pagaron sueldos y emolumentos, se restituyeron derechos y pensiones, se taparon bocas de poco fundamento con dinero de todos, se exportó nuestra democracia como ejemplo de transición y armonía y cuando todo el mundo pasó por ventanilla se hizo borrón y cuenta nueva.

A mí no me cuadran estas cuentas, el ejercito debería pagarme los dos años que trabajé para ellos sin cobrar un duro, tendría que indemnizarme por no haber cotizado por mí a la seguridad social, tendrían que compensarme por los sueldos dejados de ganar por estar haciendo el Rambo, deberían de haberme dado una pensión por los traumas ocasionados al tener que aguantar tanta injusticia y sobre todo valorar lo sufrido al tener que cumplir órdenes caprichosas e incongruentes sin rechistar.

Yo sé que nada de esto será posible pero me irrita sobremanera que nadie haya dedicado una sola línea en nuestro recuerdo, que nadie haya clamado por algo tan injusto como humillar a una clase social trabajadora por el hecho de serlo, ponernos en riesgo en trabajos altamente peligrosos para los cuales no estábamos preparados, habernos destrozado proyectos de futuro para recluirnos en cuarteles insalubres y sobre todo seguir sintiéndote tan insignificante como para que nadie se acuerde de los miles de soldaditos que dejaron sus casas para “servir” en el ejercito por obligación dando la sensación de que no hemos existido. Ahora cuando todo el mundo habla de justicia social de derechos y deberes, de compensaciones legítimas y de enmendar injusticias nadie parece levantar la voz para sancionar a la empresa que nos hizo trabajar gratis sin derecho a nada.

miércoles, 7 de octubre de 2009

VICTIMA DIRECTA- DAÑOS COLATERALES

La moza atiende con desparpajo los pucheros de la cocina intentando poner orden entre los hermanos pequeños que pululan a su alrededor sin ser conscientes del trabajo que implica tenerlos a todos atendidos y con la comida a su hora. No consigue que cumplan sus órdenes y a duras penas alguno se decide a poner la mesa sin demasiada convicción; ella está cansada pero lo disimula para que nadie dude de que ya es capaz de hacerse con la casa y sobre todo para que su madre no pueda decirle nada. Sus hermanos tienen bastante con estudiar y pobres de los que no lo hagan; para trabajar está ella y no permite que nadie lo ponga en duda.

Hoy es jueves, quizá encuentre un hueco para teñirse el pelo y arreglarse un poco, no quiere ni mucho menos verse descuidada, y el pelo y las uñas son su seña de identidad. Esta tarde tendrá un ratito para estar con su novio, no tienen mucho tiempo para estar juntos, tan sólo un rato a media semana y un poquito más los domingos pero con hora de regreso muy estricta, no sólo para evitar que las vecinas murmuren sino para que su madre no tenga que llamarle la atención.

La moza aun mantiene la ilusión por las uñas y el pelo, su cara tersa y mimada por la naturaleza empieza a resquebrajarse por el paso del tiempo aunque con un poco de maquillaje luce todavía en un resurgir otoñal, delante del espejo viaja a su interior por unos momentos y recuerda las alabanzas de sus conocidos sobre su destreza y buena disposición para la casa, y como en el acarreo del agua los cantaros al cuadril le dejaban las caderas resentidas. También recuerda el servicio social obligatorio auspiciado por la Falange de Pilar Primo de Rivera, donde se les enseñaba que la mujer había nacido para atender la casa, cuidar al marido y criar hijos, donde lo importante era saber coser y bordar.

La sociedad le imponía la obligación de casarse y formar su propia familia con el novio de toda la vida a pesar de no saber muy bien si le convenía o compartían los mismos puntos de vista, y tampoco había oportunidad de conocer a ningún otro, pero en aquellos tiempos sólo se le pedía que fuera honrado y trabajador.

Ahora desde ese otoño de brisas cambiantes echa de menos no haber preparado su futuro sin depender de nadie, desprecia los halagos a sus condiciones de ama de casa que no fueron mas que coacciones para lastrarla en sus aspiraciones personales, lamenta que le tocara vivir bajo un régimen machista que trataba a la mujer como ciudadano de segunda haciéndola depender siempre de su padre o marido para moverse, lamenta en definitiva no haber podido escoger su futuro libremente sin tener que seguir las vías tendidas sin posibles paradas intermedias.

El papel de la mujer servil de la posguerra se ha mantenido siempre en un olvido oficial que las telarañas del tiempo han hecho desaparecer, nuestras hermanas, entonces jóvenes y fuertes son ahora esposas y abuelas que educadas para servir siguen ejerciendo el papel tatuado en sus genes.

Sus hermanos en los que ellas se veían proyectadas han seguido su camino, acomodando sus nidos con mas facilidad menos sobresaltos y pasión por el trabajo remunerado, y la moza de nuestra historia que nunca trabajó (oficialmente) se encuentra ahora sentada a la espera de un autobús que ya no pasará por su puerta y del que lamenta no haber sacado billete de vuelta.

lunes, 5 de octubre de 2009

Su capa, su abrazo

Dentro de unos días es Santa Teresa, el día en que lo dejo todo para acudir a misa con capa castellana confeccionada en Béjar. No puedo ocultar que no es una prenda cómoda y si ustedes quieren tampoco práctica para los tiempos que corren, sus becas de terciopelo rojo contrastan con el azul oscuro del género bejarano, los botones charros que penden del cuello marcan la impronta de su procedencia y ante la mirada entre curiosa y escéptica de los transeúntes con los que me cruzo en el camino trato de imprimir normalidad con gestos de absoluta confianza en el manejo a la hora de embozarme tratando de que el rojo terciopelo me quede bajo la barbilla rodeando el cuello.

Reconozco que mi capa está rozada y un poco oscurecida, que las zonas aterciopeladas necesitarían un buen repaso y hasta, si ustedes quieren, queda un poco corta para mi estatura. Supongo que esto es lo que aprecian quienes me conocen y los que me cruzo en el camino, pero yo, la verdad, es que no llevo la capa como tal, ni tampoco me considero personaje de literatura, ni quiero mantener con ella una postura reivindicativa de castellano tradicional.

Quiero que la capa continúe así sin que nadie la retoque, ni que pise una tintorería y sobre todo que no intenten arrancarle el sudor y el olor que lleva impregnado en su tejido. Ponerme la capa en el día de la patrona es mi homenaje al que fue su dueño, no me vale otro aniversario ni otra conmemoración, ése es su día y ésta es su prenda y cuando el terciopelo me envuelve el cuello siento su abrazo a mi alrededor. Más de una vez embozada la boca alguien dice escuchar a un chalado de Salamanca hablar solo por las calles de Barcelona.

La capa es una prenda muy poco vista en Barcelona, mis hijos no entendían muy bien mi interés en pasearla y hasta en algún momento pudieron pensar que estaba pasando la raya de mi interés por las tradiciones, pero ahora saben que el día de Santa Teresa es el día del hasta ahora abuelo Paco y a partir de hace unos años del “bisabuelo”, cosa que me llena de orgullo y no poca satisfacción.

En Barcelona celebramos el día de Santa Teresa con procesión, misa cantada por nuestra coral y ofrenda en la que el grupo de baile ataviado con sus mejores galas danza en honor de la Santa delante del altar. Cada año acuden más devotos y la Iglesia de San Andrés empieza a resultar insuficiente a pesar de su capacidad. Yo no puedo menos de volar con la imaginación hasta Alba de Tormes donde mis padres acudían felices casi siempre con otros amigos para homenajear a su protectora.

Este soy yo

Hace ya muchos años que las circunstancias me hicieron dejar Salamanca por motivos profesionales, instalándome en Barcelona. Añoro mis raíces y cuando vuelvo pueden encontrarme paseando solitario a primera hora de la mañana por las calles que tanta cultura han acogido. Salamanca sigue presente en mí.
Siempre he sentido la necesidad de comunicar mis sentimientos, por si lo que a mí me parece interesante a alguien le pareciera útil.
Joaquín Hernández
Salamanca/Barcelona