domingo, 30 de enero de 2011

MATANCEROS Y MATANCERAS DE CASTILLA Y LEON EN BARCELONA

A fe mía que no debieron ser malos tiempos los de las matanzas en aquellos pueblos de nuestros orígenes cuando aquí todo el mundo al remangarse adquiere el derecho de contar sus anécdotas y no pocos lances de  mondongos de corral y gorrino pocilguero.

Metidos ya en faena tengo yo por bueno que de no intervenir autoridad competente más de uno hubiera dejado el gorrino en el recuerdo y el colesterol por las nubes; era de ver el “saque” montaraz de algunos y la aplicación con la cabritera por parte de otros, nunca hubo probadura más disputada ni hubo trozo de morro o panceta al que no se le acomodasen tres o cuatro dueños,  las más de las veces hasta “embrasianaos” se los llevaron a la boca por no perder ripio ni tajada. Mucho dio de sí el día de la matanza en el Centro Castellano y Leonés de Barcelona, nunca tantos comimos de tan poco y nunca tampoco dio para tantos.

La mañana fue completa, el humo, las brasas y las ganas de estar juntos se unieron a la excusa de participar en un mondongo con resabios de juventud y habilidades heredadas que enseguida se pusieron de manifiesto. El desparpajo de algunos compitió con la laboriosidad de otros y entre panceta y lomito y del porrón un chorrito transcurrió la mañana mas choricera que ni el San Antón de La Alberca creo yo lo igualaría.

Con esto se llegó a la caldereta con más tropezones que rúa con adoquines y si en la cabritera se demostró salero y maña no fue menos con el bieldo y la tornadera, que en un abrir y cerrar de tolva mandaban al molino costales de  maquila que, de no ser por la grasa de parra, a más de uno bien creo yo que de adobes hubiera podido poner fabrica.

En buena hora el baile siguió a la comida para que con los brincos de la jota pudiéramos  encalcar y hacer sitio en espera del próximo martes y  poder degustar los chorizos cuyas carnes fueron defendidas ardorosamente llegándose a acordonar el barreño que las contenía  pues de lo contrario nos hubiéramos comido los “marrones” de las vigas con mazarrón en el pan.

Buen día, buen ambiente y sobre todo la satisfacción de estar con  paisanos que tienen  tan embebidos  los recuerdos como las torrijas la leche. Y hablando de leche no pudo faltar el afamado arroz con leche para cerrar una comida donde el aderezo más importante fue la camaradería y el buen ambiente.

Nos despedimos hasta la fiesta de Santa Águeda, donde nuestras mujeres tomarán las riendas del centro, quemaran el pelele y no dejaran ni amo ni gañán al que no le saquen los colores o le bajen las calzas si ello viniera al caso, el brío con que nos amenazan hacen del ademán presagio de mucha bulla y  buena chanza; bueno será no andar averiguando si Sayaguesa o Maragata  de la moza que arrime…..escapa.

1 comentario:

  1. Muy buen artículo. ¡Me gusta! ¡Me gusta!
    Juan

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Este soy yo

Hace ya muchos años que las circunstancias me hicieron dejar Salamanca por motivos profesionales, instalándome en Barcelona. Añoro mis raíces y cuando vuelvo pueden encontrarme paseando solitario a primera hora de la mañana por las calles que tanta cultura han acogido. Salamanca sigue presente en mí.
Siempre he sentido la necesidad de comunicar mis sentimientos, por si lo que a mí me parece interesante a alguien le pareciera útil.
Joaquín Hernández
Salamanca/Barcelona