sábado 28 de enero de 2012

EL ENEMIGO EN LA DESPENSA



No acostumbro a sulfatar los productos de mi huerto ni tampoco fumigo los árboles que jalonan su entorno, las semillas las consigo de un buen pagés que se dedica con autentica devoción a producirlas  de forma natural  sin añadidos químicos lo que me garantiza una producción ecológicamente sana; pero los últimos resultados  me tiene un tanto desconcertado ya que el aspecto y sobre todo el sabor no dan el punto apetecido.

Hace unos días me crucé en el camino con un viejo cazador que a pesar de no ser santo de mi devoción le reconozco entendido en asuntos de perdices, torcaces y conejos, pegamos  hebra hablado del campo  y los cambios climáticos, de lo mal que está la perdiz este año, el  escaso pelaje de los conejos,  la merma de sus camadas y los destrozos del jabalí al salir de su hábitat por falta de comida. Llegamos a confraternizar quedando de acuerdo  de que alguien muy a nuestro pesar altera  el entorno natural en el cual nos movemos.

Hemos visitado a vecinos colindantes, sus huertos están hermosos, les pido consejo, me facilitan direcciones y semillas me asesoran y me recomiendan no sé cuantos preparados químicos que puedo conseguir en la cooperativa agrícola  del pueblo, prometo estudiarlo con calma y me guardo los folletos aunque no está en mis planes llegar a utilizarlos.

Las semillas de los huertos y árboles que me rodean están tratadas con más de veinte compuestos químicos entre repelentes, plaguicidas, fungicidas y no sé cuantas hormonas, te aconsejan los distintos productos que tienes que aplicarles en el proceso de crecimiento y maduración,  para conseguir brillo y color hay uno especifico que tienes que aplicar ocho días antes de las cosechas pero te recomiendan que bajo ningún concepto consumas el fruto  antes del plazo establecido.

He quedado anonadado, ¿Cómo le digo a los pájaros que no pueden picotear la fruta de estos árboles? ¿Cómo impido que una de estas manzanas caídas al suelo sea comida por un conejo? ¿Cómo asimila el cuerpo humano tanto potingue químico ingerido a través de la cadena alimenticia? ¿Quién me dice que un loco de este laboratorio no cambie la formula y nos mande a todos al carajo?

Mi ahora amigo el cazador va a tener razón pero más preocupante es el problema que se me platea cuando he visto fumigar a mi vecino  y una ráfaga de viento a traído hasta mi pequeño sembrado el compuesto químico manipulado por él, a partir de ahora  por mucho que quiera no podré consumir los productos del huerto en el que tanto empeño puse para que fuera ecológicamente sano mientras mis vecinos puedan fumigar a su antojo y consigan imponerme a través del viento las formulas manipuladas en los laboratorios de las grandes multinacionales, quiérase o no mi calidad de  vida está en sus manos. (Las de los laboratorios)


LAS PLAGAS ESTAN CONTROLADAS PERO: ¿QUIEN CONTROLA AL CONTROLADOR?

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Tiene a su disposición este espacio para sus comentarios y opiniones. Sea respetuoso con los demás